"Nadie" como un TODO en la NADA.
Nadie, acerca de
Nadie es un personaje que nace, por una causalidad, inconsciente para mi (su intérprete), ya que apareció en una ocasión mientras me encontraba dibujando algun día de marzo del 2005. En dicha ocasión, se manifestó como un dibujo, el cual obviamente aún no hallaba su nombre en "Nadie". Pero ahora que miro hacia atrás, veo que este personaje, ya me había hablado en varias, muchas oportunidades dentro de mi cabeza, haciéndome pensar y elaborar cuestiones que hablan de la propia vida, intereses, deseos, y objetivos del personaje.
Él vino hacia mi de esa manera, me eligió, lo cual en su momento lo asimilé como meros pensamientos, sin nombre repito.
En los comienzos del 2006, escribí un par de conglomerados de parrafitos, los cuales reuní bajo el nombre de "M al Ataque" y "M II", los cuales hablaban sobre dos personajes (M y Z, dos especies de mujeres en contrapuesto) con una importancia pasajera, eventual, producto de un momento en especial y puntual. Allí se hablaba de lo universal y particular como una misma cosa y de sus lugares comunes que podían brindar. Escritos en pocos días, y en contadas sesiones, trataba solo de responder a una escritura más autómata, por ende, inconsciente. Y fue allí mismo, en el primer apartado del primer librito donde aparece, muy resumido, el concepto y el nombre de Nadie.
Volviendo a la imagen, los pequeños y escasos dibujos de ese personaje, quedaron relegados por otras imágenes, más o menos importantes, hablaban de otras cosas y de otras exploraciones en cuanto al color y la manera de cómo fusionar el dibujo con la pintura. Luego de verdaderamente hartarme de todo, emprendo una nueva búsqueda, por varios caminos, hasta que en marzo de 2007 aparece nuevamente el personaje en una de mis pinturas. A partir de ahí, comienzo a explotar la imagen junto y a partir de su concepto. Retratando al personaje en su habitat, con su árbol, su luna o sol, su cerro y su casa. Y nada más. Nadie nació en una soledad extrema, ya que su esencia así es. Luego, aparece acompañado de sus posteriores pares, como es en la presente serie "Eróticos de Nadie".
Desde lo técnico tratando de despojar todo elemento "pictórico", llevándolo a una imagen lo más austera posible y lo más referente al dibujo en sí, a la ilustración con elementos del cómic. Todo esto alcanzado a mi entender, en dicha serie presentada en este blog.
Hablando del personaje en si, es muchas cosas y no, es el TODO y la NADA. Pero es Nadie y solo Nadie, se contrapone a Alguien pero son diferentes cosas. Nadie nace de Alguien, y Alguien nace de Alguien. Nadie es una manera evolucionada hacia otro plano de Alguien.
Nada mejor para hablar que la misma guía para convertirse en Nadie y el Apéndice . Claro, que no es cuestión de seguir pasos y ya, pasa por un costado fuertemente espiritual, se elige ser Nadie, pero primero se tiene que ser elegido.
Esta es la primera vez que me pongo a escribir concientemente y no salen más palabras que éstas...es un personaje complejo, que se comunica en otro nivel, sobre todo el de la imagen. Y así le basta.
Podemos encontrar muchas respuestas a muchas preguntas, pero no a todas, por que si no nada tendría sentido.
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Apéndice
Nadie y el otro
Nadie mientras recorría el valle, observando la Casa Negra a lo lejos y a lo alto, los picos altos a su alrededor, conversando con las hojas ondulantes por el viento, las piedras tocas de la vejez, los árboles arraigados al suelo por el miedo a poder volar, divisó a lo lejos algo inusual.
Era una silueta claramente, que se encontraba quieta observando desde la piedra más alta del pico mayor.
Nadie decidió acercarse lo más posible sin desviar la visión.
Cruzó todo el valle, sus arroyos, sus piedras movedizas, sus flores y plantas que acariciaron sus pies al pasar.
Escaló un cerro, luego otro, luego otro, saltó de piedra en piedra, sin desviar en ningun momento su visión de aquella imágen tan inusual.
Seguia saltando de roca en roca, ya los metros que separaban del valle eran notables, la respiración escaseaba.
La luna, rígida, con su languidez preciada, era el único testigo de aquella escena.
Nadie se encontraba escalando las últimas rocas que las nubes relamían, cuando al asomarse por detrás de una roca grande se encontro frente a frente con la silueta.
Siotió que era un reflejo de su propia imágen. El aspecto era igual al que le devolvían los arroyos más quietos.
Hasta ese momento sólo se limitó a no apartar su visión, con la mente en blanco.
Al ver la silueta la mente se llenó de preguntas.
La silueta volteó su no-rostro hacía Nadie.
Las miradas se juntaron y entrelazaron y empezaron a conversar en el idioma de los ojos.
Nadie descubrió que era mujer al descubrir en la mirada de la silueta que era hombre.
La silueta descubrió que era hombre al descubrir en la mirada de Nadie que era mujer.
Solo en ese instante, cuando entendieron que eran lo mismo: Nadie.
Y que todo lo que andaron ese día fue para encontrarse.
Solo por ese momento fueron mujer y hombre, siguen siendo de naturaleza ambigua, y se aman.
Se aman a la manera de Nadie.
Su ambigüedad les permitirá encontrarse de diferentes maneras, a bien bajo la forma tomada en aquel instante, o bien en su contrario inverso, o bien en ambas...a la vez.
Nadie necesita amar. Nadie es amor. El amor es energía que vibra.
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